Si Chartsy como no!

fotos "faggys" o no "faggys", películas, música y popo.
“Carcasses”
Diálogos entre el Documental y La Ficción.
“I like to give the impression of telling a story, when in reality I’m not telling anything”- Denis Coté 2010.
 
La discusión sobre la veracidad del Documental y ¿En qué momento esta pasa a ser una mera construcción dramática o de discurso del realizador? No es el interés de este medio. Sin embargo; no podemos dejarla pasar de largo frente a lo que Denis Coté propone con su cine, específicamente en su película del 2009 Carcasas (Carcasses).
 Carcasses es el cuarto largometraje que “escribe” y dirige Denis Coté. En esta película logra amarrar el discurso que con tanta fuerza comenzó a gestar con “Les estates nordices” en el 2005. Una película “improvisada” en su mayoría, Denis declara que escribió 2 páginas, juntó 20, 000 dólares y se lanzó a lo que sería el comienzo de una productiva carrera en el circuito del largometraje.
Proveniente de Quebec Canada y con 15 cortometrajes bajo la manga previos a su primer largometraje. Denis Coté película con película, posiciona, a su lugar natal en el mapa del mundo del cine. Él comenta, que es una persona “hiper-urbana”, es solamente al momento de la creación cinematográfica cuando decide ir a los alrededores boscosos y, que es el contexto entero de su obra hasta el momento, naturalmente, jugando con el cliché de lo que es Canadá; generando así, una mirada me atrevo a decir, bastante objetiva sobre su propio país. Pues, hay un “contrato humano” con todo aquello que decide filmar. 
 La película es presentada (para una mirada clásica) como el documental de Jean-Paul Colmor, el orgulloso y excéntrico dueño de un deshuesadero en medio de los bosques de Quebec; la vida de éste personaje va siendo contada con una paciencia y un compromiso entrañable, hasta que, entrada la película, comienza “la ruptura”. Cuatro personajes con síndrome de Down llegan a invadir, la propiedad, el espacio de Jean-Paul, y de igual manera, la percepción del espectador. Eventos extraños, personajes sin “deseo dramático”, “choques” entre ellos y lo que estaba planteado como espacio, comienzan, a generar diversas preguntas sobre la dirección que irá a tomar todo el planteamiento de la película. Llega el momento que uno concluye simplemente dejarse llevar, empero, continuando este ejercicio de la crítica y la pregunta, pero incluyendo otro, uno que a veces olvidamos, sentir. A través de un proceso de autoafirmación consciente y activa de la espectación que estamos llevando a cabo, con el cuál uno puede regresar a la entraña de la obra, pero más importante, a la entraña de uno mismo, y entonces la ruptura entre ¿Cuánto y qué de lo que estamos viendo es construcción? ¿Cuánto y qué es real? ¿Cuánto y qué fué escrito? ¿Cuánto y qué fué provocado? y ¿Cuánto y qué fué accidente? sí toma lugar. Terminamos involucrados en el diálogo y su problemática.
 Evidentemente, querer establecer un diálogo entre el documental y la ficción no es algo nuevo; es, tomando este juego, junto con el intento del desvanecimiento de la línea divisoria y el propio diálogo entre estos dos términos “puristas” lo que aparece como novedoso. Es la necesidad de la provocación, la misma que comenta el propio Denis Coté, de un adolescente de 16 años que recibe su primer tatuaje para hacer enojar a su mamá; porque, como comenté antes, el truco es simplemente observar y sentir; ni siquiera el propio autor sabe exactamente lo que quiere decir. Es preferible para el autor una audiencia nada complaciente, que salga preguntándose todo, que salga movida. Seamos honestos, ¿a quién le gusta que le pelen su propio plátano? y no solo eso, que se lo den a cucharadas.
 Con la dedicación y voluntad ferrea a construir situaciones a partir del accidente, dos páginas de guión y la improvisación empero, esto llevado solo después de imprimir en él como capaz creador el debido (pero jamás suficiente) conocimiento, educación y lo más alejado a la ignorancia posible. Sólo se espera lo mismo del espectador. 
 Carcasses, no vino a salvar al mundo, no es una obra redentora, no es el trabajo del genio que el siglo XXI estaba esperando, sin embargo, algo hay en ella que genera una nueva mirada, una mirada que “rifa” en el cine de “arte”, sí, tal vez, pero nueva sin más. Que cuestiona una vez más (a 50 años de la Nouvelle Vague y 15 del movimiento Dogma), que debe o no y cómo, ser contado, lo que puede o no y cómo, ser filmado, y este intento,  bien logrado o no, es hermoso.
Charls.Visiten: www.enfilme.comhttp://enfilme.com/ciniciados/documental/carcasses/

“Carcasses”

Diálogos entre el Documental y La Ficción.

“I like to give the impression of telling a story, when in reality I’m not telling anything”- Denis Coté 2010.

 

La discusión sobre la veracidad del Documental y ¿En qué momento esta pasa a ser una mera construcción dramática o de discurso del realizador? No es el interés de este medio. Sin embargo; no podemos dejarla pasar de largo frente a lo que Denis Coté propone con su cine, específicamente en su película del 2009 Carcasas (Carcasses).

 Carcasses es el cuarto largometraje que “escribe” y dirige Denis Coté. En esta película logra amarrar el discurso que con tanta fuerza comenzó a gestar con “Les estates nordices” en el 2005. Una película “improvisada” en su mayoría, Denis declara que escribió 2 páginas, juntó 20, 000 dólares y se lanzó a lo que sería el comienzo de una productiva carrera en el circuito del largometraje.

Proveniente de Quebec Canada y con 15 cortometrajes bajo la manga previos a su primer largometraje. Denis Coté película con película, posiciona, a su lugar natal en el mapa del mundo del cine. Él comenta, que es una persona “hiper-urbana”, es solamente al momento de la creación cinematográfica cuando decide ir a los alrededores boscosos y, que es el contexto entero de su obra hasta el momento, naturalmente, jugando con el cliché de lo que es Canadá; generando así, una mirada me atrevo a decir, bastante objetiva sobre su propio país. Pues, hay un “contrato humano” con todo aquello que decide filmar. 

 La película es presentada (para una mirada clásica) como el documental de Jean-Paul Colmor, el orgulloso y excéntrico dueño de un deshuesadero en medio de los bosques de Quebec; la vida de éste personaje va siendo contada con una paciencia y un compromiso entrañable, hasta que, entrada la película, comienza “la ruptura”. Cuatro personajes con síndrome de Down llegan a invadir, la propiedad, el espacio de Jean-Paul, y de igual manera, la percepción del espectador. Eventos extraños, personajes sin “deseo dramático”, “choques” entre ellos y lo que estaba planteado como espacio, comienzan, a generar diversas preguntas sobre la dirección que irá a tomar todo el planteamiento de la película. Llega el momento que uno concluye simplemente dejarse llevar, empero, continuando este ejercicio de la crítica y la pregunta, pero incluyendo otro, uno que a veces olvidamos, sentir. A través de un proceso de autoafirmación consciente y activa de la espectación que estamos llevando a cabo, con el cuál uno puede regresar a la entraña de la obra, pero más importante, a la entraña de uno mismo, y entonces la ruptura entre ¿Cuánto y qué de lo que estamos viendo es construcción? ¿Cuánto y qué es real? ¿Cuánto y qué fué escrito? ¿Cuánto y qué fué provocado? y ¿Cuánto y qué fué accidente? sí toma lugar. Terminamos involucrados en el diálogo y su problemática.

 Evidentemente, querer establecer un diálogo entre el documental y la ficción no es algo nuevo; es, tomando este juego, junto con el intento del desvanecimiento de la línea divisoria y el propio diálogo entre estos dos términos “puristas” lo que aparece como novedoso. Es la necesidad de la provocación, la misma que comenta el propio Denis Coté, de un adolescente de 16 años que recibe su primer tatuaje para hacer enojar a su mamá; porque, como comenté antes, el truco es simplemente observar y sentir; ni siquiera el propio autor sabe exactamente lo que quiere decir. Es preferible para el autor una audiencia nada complaciente, que salga preguntándose todo, que salga movida. Seamos honestos, ¿a quién le gusta que le pelen su propio plátano? y no solo eso, que se lo den a cucharadas.

 Con la dedicación y voluntad ferrea a construir situaciones a partir del accidente, dos páginas de guión y la improvisación empero, esto llevado solo después de imprimir en él como capaz creador el debido (pero jamás suficiente) conocimiento, educación y lo más alejado a la ignorancia posible. Sólo se espera lo mismo del espectador. 

 Carcasses, no vino a salvar al mundo, no es una obra redentora, no es el trabajo del genio que el siglo XXI estaba esperando, sin embargo, algo hay en ella que genera una nueva mirada, una mirada que “rifa” en el cine de “arte”, sí, tal vez, pero nueva sin más. Que cuestiona una vez más (a 50 años de la Nouvelle Vague y 15 del movimiento Dogma), que debe o no y cómo, ser contado, lo que puede o no y cómo, ser filmado, y este intento,  bien logrado o no, es hermoso.

Charls.
Visiten: www.enfilme.com
http://enfilme.com/ciniciados/documental/carcasses/