El 22 de Marzo de 1995 Thomas Vinterberg y Lars Von Trier asistían a la celebración del primer siglo del cine en Paris llamada “Le cinéma vers son deuxième siècle conference”, Lars Von Trier era requerido para hablar en la conferencia, pero en lugar de eso, tomó el podium con las manos llenas de panfletos rojos los cuales aventó, anunciando el movimiento Dogma 95, éste buscaba purificar por medio de estatutos determinados en un manifiesto la manera de filmar películas, rechazando cualquier posproducción costosa, efectísmo, recurso óptico o gran presupuesto para entonces concentrar el esfuerzo y la atención a la historia y las actuaciones.El 28 Julio de 1995 se estrenaba en los E.U.A. la “controversial” Kids, dirigida por Larry Clark y escrita por Harmony Korine un muchacho de 19 años proveniente de Nashville, Tennesee, residente de Nueva York por algunos años ya.
En un “post” anterior, hablé sobre la película Gummo, opera prima de Harmony Korine, la cuál de inmediato captó la atención de varios directores importantes, entre ellos está Werner Herzog, quién contactó a Korine y comenzaron a trabajar juntos. En 1998, posterior al estreno de Gummo y con proyectos en desarrollo, Lars Von Trier y Thomas Vinterberg llaman a Harmony Korine para la elaboración del Dogma #6 “Julien Donkey Boy”, el cuál evidentemente no cumple con varios de los puntos del manifiesto, sin embargo eso no le impidió a la película obtener el “certificado” firmado por los fundadores del movimiento al principio del a película.
A diferencia de Gummo, la línea narrativa es más precisa, incluso cuando Korine mantiene su estilo viñetado bombardeado de improvisaciones. Werner Herzog interpreta a otro padre empedernido por la no-superación de sus hijos, al demeritar cualquier cosa que hagan, una relación perversa entre hermana y hermano, un hermano el cuál su sueño es ser campeón en lucha olímpica (grecorromana) y la abuela, la cuál es ya senil, lo suficiente como para que nadie le haga caso.
Harmony Korine en el espíritu dogma, decide grabar la película en la casa de su abuela donde vivió de adolescente, originalmente para el papel de Julien quería a su tío, Julien Donkey Boy, es sobre la esquizofrénia, la diversidad, la familia, el amor, la vida pero sobre todo es un retrato de este desorden mental y lo difícil y doloroso que puede ser vivir junto con el y no a pesar de él, precisamente el tío de Korine “padece” de éste desorden.
La película contiene varios de los momentos más hermosos y poéticos del cine de los últimos veinte años y claro, protagonizados por Chloë Sevigny, Werner Herzog es sublíme y demasiado gracioso sin perder jamás la verosimilitud del mundo del personaje, pero por encima de todos Ewen Bremmer interpretando a Julien, hace un acercamiento hermoso a la esquizofrenia generando empatía hasta en los momentos más fuertes.
Hay una línea muy delgada entre la infancia y la sexualidad (mal trazada por la historia) y es difícil mantener una película tomando en cuenta cualquier prejuicio que la gente evidentemente pueda tener frente a los temas tratados en éste trabajo, sin embargo se sostiene y aunque crúza varias veces y al final ése es el tema, la estética sobrepasa, yuxtapone y lo convierte en poesía. Es una película divertida, bella y hermosa definitivamente, si se ve con los ojos “correctos”.
Charls